Hoy hace 500 días que estudio alemán a
diario usando Duolingo. 500 días en los que, pase lo que pase, he cumplido. El
día que estaba enfermo, también. El día de fin de año, también. El día que no
me apetecía, también.
Ahora, simplemente empiezo a tener un
nivel básico y esto me ha recordado que mucha gente busca un método mágico –un
atajo– para aprender un idioma con 100 palabras, para marcar abdominales
tomando un suplemento milagroso o para hacerse rico en dos semanas.
Y el secreto es que no hay atajos, que si
quieres aprender un idioma tienes que estudiarlo durante años (o irte a vivir
al país), que si quieres marcar abdominales tienes que cuidar la dieta y hacer ejercicio
durante años y que si quieres lograr la independencia financiera tienes que
ahorrar e invertir, también durante años.
Sobreestimamos lo que se puede hacer en
un día y subestimamos lo que se puede conseguir en unos años (dedicando 20
minutos al día o ahorrando 200 euros al mes).
Disciplina, ése es el truco.
Así que si quieres conseguir un objetivo,
deja de buscar fórmulas mágicas, píldoras milagrosas o cursos de fin de semana.
Remángate y ponte a trabajar.
Tus objetivos no descansan. Tú tampoco
deberías.
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